Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás...
Por: Fernando Mayorga
El mapa político esbozado por los resultados electorales de octubre ha provocado un debate en torno a la caracterización de la posición que ocupa el MAS en el campo político. ¿Es de izquierda? ¿Se ha desplazado al centro? Entonces, ¿se ha derechizado? Algunos radicales hablan de traición al proyecto original y señalan que el MAS “se ha estido”. En estas breves líneas distingo entre proceso (histórico) y coyuntura (electoral) para realizar un intento de dilucidación de esas interrogantes.
En ese debate, que se alimenta de lo acontecido en el proceso electoral, está implícito otro tema, referido a los rasgos que adquirirá la nueva fase que transitará el “proceso de cambio” a partir de 2015. Este aspecto es primordial para indagar acerca del perfil político del MAS en la tercera gestión gubernamental bajo el mando de Evo Morales. No obstante, esta valoración exige la adopción de una mirada diacrónica que complejiza los intentos de taxonomía política. Es decir, una cosa es situar al MAS en el contexto del “proceso de cambio”; otro asunto es evaluar su proyecto político en el ciclo democrático iniciado en 1982. Asimismo, el lugar del MAS adquiere otro valor si el análisis se retrotrae a la revolución nacionalista del siglo XX, o si la lectura incluye el periodo republicano, el régimen colonial o las civilizaciones originarias. Esa disección es válida porque varios elementos de esas historias están presentes en esta etapa de construcción del nuevo modelo estatal. En suma, el Estado Plurinacional condensa ese recorrido y sintetiza el proyecto político del MAS, que se ha convertido en modelo estatal. Así, desde esa perspectiva es posible evaluar el rol del MAS sin necesidad de discutir su filiación ideológica. Se trata de resaltar continuidades y rupturas.
Para discutir el perfil ideológico del MAS es necesario adoptar una perspectiva sincrónica, distinguiendo analíticamente el proceso electoral de sus efectos políticos en la conformación del órgano legislativo. En un proceso electoral los actores relevantes tienden a avanzar hacia el centro adoptando posiciones moderadas, porque es una manera racional de disputar el apoyo del votante mediano, aquel voto que define la formación de mayorías. Evo Morales tuvo mayor soltura para moverse en ese espacio de interdiscursividad, porque era el portador de los principios hegemónicos (nacionalización y plurinacionalidad) que ordenan el campo político. Es decir, avanzar al centro no es una migración ideológica, sino un cálculo racional; es síntoma de una lectura pertinente del momento político.
Algunos afirman que el acercamiento entre el MAS y los empresarios cruceños es una señal de “derechización”. Ese hecho y la convocatoria a sectores medios, sobre todo profesionales, formaron parte de esa búsqueda del votante mediano. No fue una defección ideológica, sino un efecto del giro programático en el proyecto masista que, hace dos años, se concretó en la adopción de la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025 como modelo de desarrollo.
Después del gasolinazo y el TIPNIS, el MAS realizó una suerte de giro programático que implica una postura más moderada respecto al discurso “refundacional” de la primera gestión gubernamental. Es un giro programático que refuerza su postura centrista. Como se sabe, el centro es un “lugar geométrico”, es decir, el centro no existe en política, no es una tendencia ni una doctrina, el centro es un “lugar” donde se reúnen los moderados de tendencias opuestas. En nuestro país, la polarización es cosa del pasado, porque se resolvieron los clivajes étnico y regional y, por eso, las elecciones fueron “aburridas”. Todos convergieron al centro —menos Tuto, pero esa es otra historia— y ese “lugar geométrico” estuvo ocupado por el MAS. Obviamente este balance no define si el MAS es de izquierda o si perdió esa cualidad, pero se trata de una cuestión superflua, porque el asunto es, más bien, definir qué es la izquierda en Bolivia, hoy.
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