Las casetas del populoso mercado Mutualista en Santa Cruz comenzaron a quemarse la noche de ayer domingo, justamente al día siguiente de que los gremialistas anunciaron que no acatarán el anunciado paro de 48 horas decidido por la Gobernación y el Comité Cívico cruceños, a la cabeza de otras instituciones totalmente controladas por la derecha, como la Universidad Gabriel René Moreno. Aunque se desconocen las causas que originaron este desastre, llamó enormemente la atención que los pocos hidrantes de la zona no tenían agua, por lo que el fuego que inició en algunos puestos pudo extenderse rápidamente. Vanos fueron los esfuerzos de los comerciantes, que trataron de recuperar la mercadería que tenían en sus kioscos, arriesgando sus vidas. Con la llegada de los bomberos y colaboración de los mismos comerciantes se combatió el siniestro; luego, cuando arribó al lugar Luis Fernando Camacho, fue recibido con mucha hostilidad porque varios comerciantes abiertamente lo acusaron de estar detrás...
Por: Jorge Mansilla Tórrez Como un cardiópata en la ciénaga del infarto o una ciudad temerosa de los manotazos de un sismo, así vivió Bolivia todo el siglo pasado, al borde de matanzas militares y/o golpes de Estado. Amanecíamos los bolivianos pendientes del humor con que despertaban los generales o coroneles con mando, psicópatas que flotaban en la “efes” de su fuerza por la fama y fortuna fortuitas en su favor. El coronel Alberto Natusch Busch fue uno de esos. Su golpe de Todos Santos ocurrió el 1 de noviembre de 1979 y duró dos semanas, hasta un día como hoy, hace 38 años, fecha en que renunció y huyó por la puerta trasera de la cobardía, acosado por una sólida huelga general y la rechifla pública. Sus secuaces escaparon también historia atrás y hacia abajo. Todos ellos se blindaron contra la Justicia, pero no sacaron sus nombres de la memoria histórica. El libro testimonial La masacre de Todos Santos, editado por la Asamblea de Derechos Humanos, los menciona uno por uno: ...